La Casería
Vestida de verde
con ribetes blancos
se alza la torre
en el altozano.
El sol ya declina…
Los últimos rayos
despiden de rosa
el inmenso campo.
Huyen los conejos,
se aquietan los pájaros,
comienzan las ranas
sus sonoros diálogos.
Celestes luceros
reflejan los párpados
en las quietas aguas
del azul pantano.
Tan solo, a lo lejos,
los montes nevados
son el contrapunto
del silencio humano.
Nace la mañana
con sus tintes pardos
envuelta en un chal
transparente y claro.
Y con ella la luz…
Y los nuevos cantos
rasgando los aires
mensajes alados.
Junto a los cipreses
orientan sus tallos
las cuidadas plantas
hacia el gran astro.
La Virgen sostiene
al Niño en sus brazos
sobre un pedestal
entre setos altos.
Y allí en la encina,
plantada hace años,
sopla una brisa
suave, en lo más alto.
