Oigo risas de sol al otro lado de la persiana. La subo lentamente para no romper el encanto del momento, mientras me van llegando las notas de un "hapy bird day" en partitura para flauta del grandísimo Bach. De la letra solo entiendo el estribillo, que se repite una y otra vez, invitándo: sal al campo y disfruta del sol, del aroma de las flores y de sus colores. Aunque lo deseo no me atrevo, tengo miedo de que las piernas me flaqueen , de que una nube trunque mis ansias excesivas de calor o de que un cambio de tiempo suma mis huesos en la inmobilidad. Presto atención y oigo de nuevo el estribillo seguido ahora por una nueva estrofa que se ofrece a traerme los colores de las flores en una fotografía y los aromas del jardín atados con los versos de un poema. Veo que se entrelazan en un ramillete mejorana, tomillo y romero, con la miel de la retama y el olor supremo de las rosas, mientras el pino y la mimosa y el pinsapo esparcen el polen oloroso que entra por la ventana. Teniendo esa amistad tan cercana quién se podrá negar al calor, al olor y al color que generosamente brindan, ¿quién podrá quedarse entre las páginas de un libro y rechazar esta sublime invitación?
martes, 7 de junio de 2011
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