El árbol más antiguo es este viejo ciprés de California que se sitúa en la
explanada de la piscina. Suponemos que estaba junto con los olivos y
almendros, cuando se adquirió la finca. Es el que tiene un mayor desarrollo
y por su situación, al sur de ese espacio de recreo, ofrece al bañista una
de las pocas sombras disponibles en todo el jardín. Este año nos dio un
susto porque apareció atacado por un insecto que amenazaba con destruirlo.
Con la ayuda de un especialista se le pudo tratar y lograr su salvación,
aunque no está totalmente superada la crisis. En la fotografía se puede aún
ver a través de las ramas, señal de que no está totalmente recuperado.
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